Fuente: ANIQ-CIPRES
Ciudad de México, Noviembre 2008.
La Asociación Nacional de la Industria Química (ANIQ) a través de su Comisión de la Industria del Plástico, Responsabilidad y Desarrollo Sustentable (CIPRES) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), por medio de la Facultad de Arquitectura, dieron a conocer la materia selectiva “Los plásticos en la Construcción”.
ANIQ-CIPRES busca que los futuros Arquitectos en México den un desarrollo sustentable al material plástico, ya que gran parte del problema de la contaminación se debe a una falta de Cultura sobre el Manejo Integral de los residuos.
Los plásticos han hecho contribuciones fundamentales en diferentes aspectos del ambiente urbano, y a medida que transcurren los años la tendencia mundial es convertir este material de elección para alcanzar el equilibrio económico y ambiental, así como para cumplir con el diseño funcional y las necesidades de especificaciones.
Actualmente, la industria del plástico mantiene un importante potencial de crecimiento en el sector de la construcción en México, pues su uso es apenas incipiente en comparación con algunos mercados extranjeros.
Durante el mes de Octubre y Noviembre del presente año, las empresas especializadas en plástico brindaron capacitación técnica y practica, de forma intensiva, a los maestros que impartirán la materia.
El objetivo del curso fue conocer y aplicar los diferentes materiales plásticos utilizados para la construcción y la manera cómo se efectúan: procedimientos constructivos, elementos económicos y financieros, bajo las especificaciones básicas según la normatividad (códigos, normas nacionales e internacionales), y la responsabilidad que implica la elaboración de tales diseños, como son sustentabilidad, impacto ambiental y manejo de residuos.
Para impartir esta asignatura optativa que podrá tomarse a partir del sexto semestre en el próximo periodo de estudios 2009, se realizarán foros y talleres donde se les explicará a los estudiantes de la manera más amplia las diferentes aplicaciones de los materiales plásticos en la construcción y los beneficios al medio ambiente.
Fuente: http://www.ambienteplastico.com/artman/publish/article_1160.php
Las bolsas plásticas: ¿ángeles o demonios?
De un tiempo a la fecha, las bolsas de plástico, que para la mayoría son indispensables (no sólo sirven para cargar la mercancía y una variedad infinita de productos, sino para deshacerse de basura), han sido señaladas como altamente contaminantes, nocivas y fuente de grandes problemas ambientales.
En diferentes capitales del globo las bolsas plásticas han sido prohibidas o se encuentran en proceso de serlo. Pero de todo lo que se dice, ¿qué tanto es verdad, y qué tanto un mito? En los diferentes medios comunicación, sobre todo en la televisión e Internet, hay un flujo de información incesante que juzga a las bolsas plásticas del lado de los villanos que laceran al medio ambiente.
Si se revisa la información que circula se subrayan los altos costos de reciclado frente a los que representa la producción de bolsas nuevas del mismo tipo, el bajo porcentaje de bolsas recicladas y se destacan especialmente los efectos adversos que pueden tener hacia la naturaleza. La población, sin embargo, no ha puesto demasiada atención al detalle de que en gran parte los efectos adversos de los materiales plásticos y cualesquiera otros recaen en el uso que se le dé a los mismos.
¿Por qué usamos bolsas plásticas?
En una definición sencilla, una bolsa es descrita como un tipo de empaque flexible hecho con película plástica, que se utiliza para contener y transportar comida, polvos, hielo, químicos, desechos y demás productos varios. Muchos de los productos mencionados crearían un montón de complicaciones para ser guardados o transportados, como es el caso de los polvos, el hielo y los químicos, mismos que, de no ser puestos dentro de bolsas plásticas, fácilmente escaparían de sus endebles empaques de papel o cartón.
En todo caso, podrían ponerse en frascos de vidrio o contenedores de metal, pero dichos contenedores tendrían que ser de un gran peso, aparte de que para producirlos se tendría que ocupar una enorme cantidad de energía, además de que, como en el caso de contenedores de vidrio, pueden ser potencialmente muy peligrosos.
La utilización de bolsas de plástico ha crecido en las últimas décadas disminuyendo en relación inversa el uso de bolsas de papel, gracias a sus ventajas, como una mayor durabilidad y flexibilidad frente al papel así como propiedades de barrera a la humedad y a los químicos.
La verdad verdadera de la contaminación por bolsas plásticas
La mayoría de las bolsas plásticas es producida con polietilenos de diferentes densidades, de acuerdo al uso. Este material es perfectamente reciclable, y es cierto lo que se dice que es más costoso reciclar bolsas que producirlas 100% nuevas. Sin embargo, un punto que debe aclararse es que cualquier producto que se haga a partir de material reciclado tendrá un costo más elevado que el de uno hecho con material virgen, sólo por el hecho de que la separación, limpieza y procesamiento del producto base genera gastos.
De cualquier manera al reciclar bolsas de plástico se pueden obtener productos con muy buenas características como pueden ser nuevos empaques, materiales de construcción y muebles para exteriores, entre muchos otros. Cabe señalar que antes de llegar al reciclado, donde el producto inicial se transforma en uno nuevo, todavía es posible disminuir el impacto de este tipo de empaque mediante la reutilización, ya sea como capas aislantes, o para almacenar y transportar, o para eliminar los desechos.
Es esencial crear entre todos una cultura para el manejo de los desechos plásticos (y también de los otros) que permita liberar a la Industria del Plástico mundial del excesivo señalamiento de contaminante, ya que los plásticos aportan un innumerables ventajas para la vida cotidiana. Es de su mal manejo post-consumo del que debemos buscar remedio en conjunto.
¿Y qué hacer?
Ya que el plástico es un producto que ofrece tan buenas características en sus diferentes variedades y que permite el ahorro de energía, mejores medidas de seguridad, y una cantidad interminable de beneficios para el sector médico, espacial, alimenticio, automotriz, juguetero y de la construcción…; un material que está prácticamente en cada habitación…, es importante dar a conocer las razones por las que el plástico es bueno, y no sólo para que las sepan los miembros de la Industria del Plástico, sino para que las comprenda el público en general.
En regiones extremas, como Alaska donde no se han tomado medidas para la prohibición del uso de bolsas plásticas, se han creado programas y campañas de información de los plásticos para que las personas puedan hacer mejores juicios de estos materiales. Además, se han montado centros de acopio en supermercados y otros lugares para el correcto depósito de los residuos plásticos.
Otras medidas utilizadas por diversos gobiernos, como el de Francia, es establecer que en los supermercados las bolsas plásticas deben ser lo suficientemente fuertes para utilizarse varias veces. Éstas, además, son cobradas a los clientes, quienes las llevan una y otra vez al supermercado, con lo que se evita la utilización de bolsas de un solo uso.
El camino hacia una mejora ambiental no depende de dejar de usar materiales, sino de difundir la información correcta y completa acerca de sus aplicaciones, beneficios y posibles consecuencias en caso de no dárseles un manejo correcto.
Los puntos básicos para hacer un mejor uso, y reuso, de las bolsas plásticas
• No utilice bolsas si no es necesario (p.e. si compra un solo artículo pequeño)
• No embolse artículos grandes (p.e. paquetes de papel de baño)
• Evite la práctica de poner una doble bolsa
• Ponga atención en los artículos que se pueden romper
• Empaque los productos similares en la misma bolsa
• Optimice espacio poniendo cosas pequeñas en los huecos sobrantes
• Utilice el tamaño adecuado de bolsa para el producto que va a guardar
• Procure reutilizar las bolsas en lugar de tirarlas (bolsas de basura, paseo de perro, lavandería, para el lunch, etc.)
Fuente: http://www.packaging.enfasis.com/notas/11269-biodegradables-sentido-sustentable
24 Nov. 2008.
Los productores y usuarios de empaques tienen a su disposición una serie de estrategias y tecnologías para diseñar y producir empaques sustentables, como la ya conocida lista de las 4 R´s: Reducir, Reciclar, Reusar y Renovar.
En los últimos años han aparecido una serie de términos para referirse a los empaques renovables como: degradables, bioderivados, biopolímeros, biodegradables, compostables, bioplásticos, que en ocasiones no son usados de una manera adecuada debido a la falta de un conocimiento de estos nuevos conceptos, y también debido a que en ocasiones todavía no ha habido acuerdos entre las diferentes instituciones reguladoras y certificadoras para poder tener una definición claras de estos términos. Aunque ha habido avances importantes en este sentido mediante la creación de normas y certificados que avalen si un empaque puede ser considerado como biodegradable, compostable, etc. todavía falta mucho por hacer debido a que también están apareciendo nuevas tecnologías que hacen necesario el modificar y actualizar constantemente estas definiciones.
Hasta hace pocos años los empaques se diseñaban con el objetivo de proteger adecuadamente el contenido, como un elemento clave de mercadotecnia para promover la venta del producto, así como un elemento importante para mejorar la experiencia del consumidor al comprar, almacenar, usar y desechar el producto. Actualmente lo que se está buscando es que, además de todo lo anterior, los empaques también se diseñen para minimizar su impacto ambiental. Y en el caso específico de los empaques biodegradables, lo que se busca es que estos al ser desechados se degraden sin contaminar el medio ambiente.
Los empaques que quieran ser clasificados como biodegradables necesitan cumplir con ciertos estándares o normas ya sea nacionales o internacionales. En Europa los empaques clasificados como biodegradables necesitan cumplir con la norma EN 13432, y en Estados Unidos necesitan cumplir con la norma ASTM D6400.
El término de empaques degradables engloba a todos aquellos empaques que pueden degradarse debido a la acción de diferentes medios ó agentes como pueden ser la luz (fotodegradables), la humedad ó el agua (hidrodegradables o hidrosolubles), oxígeno-calor-luz (oxo degradables), los microorganismos (bio degradables) ó por la presencia de ciertos aditivos ó catalizadores que favorezcan ó aceleren la descomposición y la degradación.
Es importante mencionar que algunos métodos de degradación son más recomendables que otros debido a que pueden dejar residuos tóxicos ó fragmentos que no se descompondrán con el tiempo y que finalmente pueden contaminar y provocar problemas ambientales. También es importante mencionar que generalmente estos métodos de degradación son combinados ya que en algunos casos comienza a partir de un medio físico o agente externo y después el proceso continúa por la presencia de bacterias o microorganismos y por lo tanto tenemos empaques como los hidrobiodegradables, oxobiodegradables, o fotobiodegradables.
Con base en lo anterior, tenemos que los empaques biodegradables son aquellos empaques que van a degradarse por la acción enzimática de ciertas bacterias ó microorganismos los cuales van a consumir y asimilar totalmente el polímero hasta transformarlo en energía, metano, agua, CO2, y materiales inorgánicos o biomasa.
Dentro de los empaques biodegradables tenemos a los empaques compostables que son aquellos que van a biodegradarse completamente, pero en un período de tiempo determinado y bajos ciertas condiciones específicas. En el caso de la norma ASTM D6400 y de la EN 13432, el tiempo especificado es de 180 días, y las condiciones son las de composta industrial. Además, para cumplir con estas normas tampoco deben dejar residuos de metales pesados ni toxinas, y ser un medio favorable para ayudar a la vida vegetal. Cabe mencionar que la degradación microbiológica puede seguir dos rutas, la anaeróbica que va a producir biogas (metano e hidrógeno) el cual puede ser usado como fuente de energía, y la segunda ruta es la aeróbica, la cual es la que normalmente se sigue para producir la composta. Cabe mencionar que un empaque compostable siempre es biodegradable, pero un empaque biodegradable no necesariamente es compostable.
En lo que se refiere al término de biopolímeros, son aquellos polímeros que pueden ser procesados en equipos de inyección o extrusión convencionales y que están hechos a base de fuentes renovables y/o que pueden ser biodegradables. Los biopolímeros se utilizan para la producción de bioplásticos. Hay que tener en cuenta que un biopolímero no necesariamente van a ser biodegradable, como es el caso de los nuevos polietilenos hechos con base en fuentes renovables (azúcar de caña), y por otro lado un polímero biodegradable no necesariamente tiene que provenir de fuentes renovables, como es el caso de algunos poliésteres que provienen del petróleo.
Dentro de los biopolímeros tenemos los polímeros bioderivados que son aquellos que provienen 100% de fuentes renovables, y también son aquellos que están hechos en parte de fuentes renovables y en parte de fuentes no renovables. En este punto no hay un acuerdo ó una definición clara de cuál sería el porcentaje mínimo de materia prima renovable que tendría que tener un polímero para poder ser clasificado como un biopolímero. Tenemos por ejemplo el caso de la poliamida 11 o 6.9 que usa como una de sus materias primas “castor oil”, o los poliésteres que son producidos en parte con el 1,3 propanodiol hecho a partir de maíz, o los poliuretanos producidos en parte con polioles provenientes del azúcar de caña, o los polietilenos mezclados con almidones, etc. Todos estos son polímeros que aunque tienen solamente un cierto porcentaje de materia prima renovable tienen también un alto valor para ayudar a reducir el impacto ambiental.
Los biopolímeros también pueden agruparse en 3 grandes áreas:
1.- Polímeros que son extraídos/removidos directamente de organismos vivos principalmente plantas y algunos animales. En esta clasificación entran los polisacáridos como el almidón, la celulosa y sus derivados, la lignina, el quitosan y las proteínas como la albúmina, la caseína, el colágeno, el gluten de trigo y la proteína de soya.
2.- Polímeros producidos por síntesis químicas tradicionales a partir de monómeros bioderivados. Dentro de esta clasificación el ejemplo típico es el polilactato que es un biopoliéster polimerizado a partir de monómeros de ácido láctico, el cual a su vez es producido vía fermentación de carbohidratos provenientes principalmente del maíz ó la papa.
3.- Polímeros producidos por microorganismos ó por bacterias genéticamente modificadas. Los biopolímeros más conocidos dentro de este grupo son los Polihidroxialcanoatos (PHA’s), dentro de los cuales tenemos el Polihidroxibutirato (PHB), y el Polihidroxivalerato (PHV).
Como conclusión tenemos que dentro de esta nueva tendencia de empaques sustentables y biodegradables necesitamos contar con información actualizada que nos permita tener una idea clara de las tecnologías disponibles, de cómo podemos clasificar y certificar nuestros empaques para que de este modo podamos medir realmente el impacto ambiental dependiendo de la estrategia de sustentabilidad que sigamos.
Para mayor información:
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